Ciudad del Deporte10 excusas para no hacer ejercicio y cómo superarlas

Junio 8, 20200
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Desde falta de tiempo hasta falta de apoyo de la familia o miedo a lesionarse. ¿Te sientes identificado?

Adoptar una rutina de ejercicios y mantenerla en el tiempo no es tarea fácil. Hay quienes se excusan en la falta de tiempo, en el aburrimiento que les provoca, en el cansancio y hasta en el miedo a lesionarse. Lo cierto es que la actividad física es uno de los pilares centrales de una vida sana, por lo que evitarla provoca consecuencias en la salud.

Profesionales de la Clínica Mayo de Estados Unidos elaboraron un artículo con un decálogo que incluye las principales excusas para no ponerse en movimiento y, ante cada una de ellas, ofrecieron consejos para superarlas.

1. No tengo suficiente tiempo

Busca un espacio para caminatas cortas a lo largo del día. Si no tienes tiempo para una rutina de entrenamiento completa, no te preocupes. Los períodos de ejercicio más breves, como caminar durante 10 minutos en distintos momentos del día, también son beneficiosos. Aumenta la actividad gradualmente hasta llegar al objetivo de 30 minutos de ejercicio la mayoría de los días.

Levántate más temprano. Si estás muy ocupado durante el día, incluso a últimas horas de la tarde, levántate media hora más temprano algunos días a la semana para hacer ejercicio. Una vez que te hayas adaptado a entrenar temprano por la mañana, añade uno o dos días a la rutina.

Maneja menos, camina más. Deja el auto en la última fila del estacionamiento, o incluso a unas cuadras de distancia, y camina hasta tu destino.

Renueva tus rituales. Los fines de semana incorpora paseos en bicicleta.

2. Es aburrido

Es natural que te aburras haciendo un entrenamiento repetitivo todos los días, especialmente si lo realizas solo.

Elige actividades que disfrutes. Es más probable que de esa forma mantengas el interés. Recuerda que todo lo que te ponga en movimiento tiene importancia.

Varía la rutina. Alterna entre varias actividades —como caminar, nadar y andar en bicicleta— para mantenerte en movimiento mientras trabajas diferentes grupos de músculos.

Aúna esfuerzos. Realiza ejercicio con amigos, familiares, vecinos o compañeros de trabajo. Disfrutarás del aliento que da el grupo.

Explora opciones nuevas. Aprende nuevas habilidades cuando empieces un entrenamiento. Averigua sobre clases de gimnasia o campeonatos en un centro recreativo o gimnasio.

  3. Soy muy consciente de cómo me veo

Evita las multitudes. Si te sientes incómodo ejercitándote alrededor de otras personas, anda solo al principio. Prueba un video de ejercicios o un videojuego para actividades físicas. Puedes también considerar invertir en una bicicleta fija, en una cinta caminadora, en una máquina escaladora o en algún otro equipo de ejercicio para la casa.

Concéntrate en el futuro. Elógiate por comprometerte con tu salud. Y recuerda que a medida que estés más en forma y que te sientas más cómodo haciendo ejercicio, probablemente también mejore tu confianza en vos mismo.

  4. Después del trabajo, estoy demasiado cansado

¿No tienes energía para hacer ejercicio? Sin actividad, no vas a tener energía. Es un ciclo. Pero romperlo es una de las mejores recompensas. Además, con el tiempo, el ejercicio puede mejorar la calidad de vida y el nivel de energía.

Intenta hacer ejercicio por la mañana. ¿Recuerda la sugerencia de levantarte 30 minutos antes para hacer ejercicio? Usa una cinta o una bicicleta fija mientras escuchas la radio o miras el noticiero, o da una caminata vigorosa al aire libre.

Hace que la hora del almuerzo sume. Guarda un par de zapatillas para caminar en el escritorio, y toma una caminata vigorosa durante el descanso del almuerzo.

Prepárate. Asegúrate de tener siempre a mano calzado cómodo y ropa suelta para hacer ejercicio.

  5. Soy demasiado perezoso

Establece expectativas realistas. Si fijas objetivos demasiado ambiciosos, es posible que desistas sin incluso intentarlo. Comienza dando una vuelta a la manzana. No te rindas si te sientes agotado. Da otra vuelta a la manzana mañana.

Trabaja con tu naturaleza, no contra ella. Planifica la actividad física para los momentos del día en que sueles sentirte más enérgico, o al menos no tan perezoso.

Programa la actividad física como lo harías con una cita importante. Dedícale un tiempo a la actividad física y asegúrate de que tus amigos y familiares estén al tanto de tu compromiso. Pide que te alienten y te apoyen.

6. No soy deportista

No es necesario tender naturalmente hacia el deporte para hacer actividad física. Aunque hayas estado inactivo por un tiempo, nunca es demasiado tarde para ser más activo.

No te compliques. Prueba con algo básico, como una caminata diaria. Comienza poco a poco y dale a tu cuerpo la oportunidad de habituarse a mayor actividad.

Busca compañía. Elige una actividad que te guste, como bailar o hacer jardinería, e invita a tus amigos a que te acompañen.

No compitas. No te preocupes por convertirte en una estrella del deporte o por incorporarte al grupo de atletas con cuerpos desarrollados del gimnasio. Simplemente concéntrate en los cambios positivos que estás logrando en tu cuerpo y en tu mente.

7. Intenté hacer ejercicio antes, pero no me fue bien

No te des por vencido. Vuelve a analizar qué salió mal y aprende de tus errores. Aunque no puedas observar la disminución en tu riesgo para diabetes, presión arterial alta o una enfermedad del corazón, el ejercicio regular puede repercutir positivamente sobre tu salud.

Modera el ritmo. Comenzó despacio y después aumenta la intensidad de los ejercicios, cuando tu cuerpo esté preparado.

Establece objetivos realistas. No te comprometas a hacer ejercicio una hora por día todos los días para no decepcionarte a vos mismo si no podes cumplirlo. Establece metas manejables que puedas alcanzar, como hacer ejercicio 20 minutos por día, tres días a la semana, durante el primer mes.

Recuerda por qué estás haciendo ejercicio. Deja que tus metas personales para acondicionamiento físico sean tu motivación y recompénsate a medida que las alcances.

8. No puedo pagar la cuota de un gimnasio

No es necesario inscribirse en un gimnasio para tener un entrenamiento excelente. Considera alternativas lógicas.

Hace ejercicios de fortalecimiento muscular en casa. En lugar de usar pesas, usa bandas de resistencia. Estas cintas elásticas no son caras y vienen con distintos grados de resistencia. Hace flexiones o sentadillas utilizando el peso de tu cuerpo.

Crea un grupo para salir a caminar. Reúne amigos, vecinos o compañeros de trabajo, e invítalos a participar en caminatas grupales regulares. Planea recorridos por tu barrio o cerca del lugar de trabajo, por senderos y plazas.

Usa las escaleras. Cuando sea posible, no uses el ascensor. Mejor aún, hace que subir escaleras sea un ejercicio en sí.

Anda a centros comunitarios. Las clases de ejercicio que ofrecen los lugares de recreación o los grupos educativos comunitarios podrían adaptarse mejor a tu presupuesto, en comparación con la cuota de un gimnasio.

9. Tengo miedo de lesionarme si hago ejercicio

Tómalo con calma. Comienza con un programa de caminata simple. Realiza un precalentamiento antes de hacer ejercicio y un enfriamiento cuando hayas terminado. A medida que te sientas más seguro con tus habilidades, añade nuevas actividades a tu rutina.

Prueba una clase de ejercicios para principiantes. Aprenderás los conceptos básicos si comienzas por el principio.

Busca ayuda profesional. Obtén el tutorial de entrenamiento de un experto certificado, quien puede supervisar tus movimientos y guiarte en la dirección adecuada. Si sufriste alguna lesión o tienes alguna enfermedad, es conveniente que consultes con tu médico o un fisioterapeuta para que te ayuden a crear un programa de entrenamiento adecuado.

10. Mi familia no colabora

Ponte en movimiento con tus hijos. Inscríbete en clases de ejercicio para padres e hijos. Jueguen en la plaza. Diviértete con tus hijos en lugar de vigilarlos desde la silla.

Propone una nueva aventura. En lugar de ir al gimnasio a hacer ejercicio, anda con un amigo a un muro de escalada de interior o trecking, etc.

Haz ejercicio mientras cumples con tus tareas. Intenta dar una caminata alrededor del colegio cuando tu hijo está en clase, o en alguna práctica o ensayo.

Fuente www.clarin.com

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