2020Salud de las personas mayores: cómo prevenir y detectar la desnutrición

Junio 15, 20200
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La desnutrición es un grave problema de salud de los ancianos. Conoce las señales de advertencia y cómo ayudar a un adulto mayor a evitar la mala nutrición.

La buena nutrición es fundamental para la salud y el bienestar general, pero muchos adultos mayores tienen riesgo de una nutrición inadecuada. Como hijo adulto o cuidador de un adulto mayor, puedes aprender los signos y los riesgos de la desnutrición y las maneras de promover una dieta rica en nutrientes.

Problemas causados por la desnutrición

La desnutrición en los adultos mayores puede provocar varios problemas de salud, incluidos los siguientes:

Un sistema inmunitario débil, que aumenta el riesgo de infecciones

Recuperación incorrecta de las heridas

Debilidad muscular y disminución de la masa ósea, lo cual puede causar caídas y fracturas

Mayor riesgo de hospitalización

Un mayor riesgo de muerte

Factores que contribuyen a la desnutrición

Las causas de la desnutrición pueden parecer sencillas: la escasez de alimentos o una dieta carente de nutrientes. En realidad, la desnutrición es causada a menudo por una combinación de problemas físicos, sociales y psicológicos. Por ejemplo:

Cambios normales relacionados con la edad. Los cambios en el gusto, el olfato y el apetito generalmente disminuyen con la edad, lo que hace más difícil disfrutar de la comida y mantener hábitos alimenticios regulares.

Enfermedad. La inflamación relacionada con las enfermedades y las enfermedades pueden contribuir a la disminución del apetito y a los cambios en la forma en que el cuerpo procesa los nutrientes.

Deterioro de la capacidad de comer. La dificultad para masticar o tragar, la mala salud dental o la capacidad limitada para manipular vajilla pueden contribuir a la desnutrición.

Demencia. Los problemas de conducta o de memoria a causa de la enfermedad de Alzheimer o de una demencia relacionada pueden hacer que te olvides de comer, de no comprar comestibles u otros hábitos alimenticios irregulares.

Medicamentos. Algunos medicamentos pueden afectar el apetito o la capacidad de absorber nutrientes.

Dietas restringidas. Las restricciones dietéticas para controlar las enfermedades, como los límites de sal, grasa o azúcar, también pueden contribuir a una alimentación inadecuada.

Ingresos limitados. Los adultos mayores pueden tener problemas para comprar alimentos, especialmente si están tomando medicamentos caros.

Menor contacto social. Es posible que los adultos mayores que comen solos no disfruten de las comidas como antes y pierdan interés en cocinar y comer.

Acceso limitado a los alimentos. Los adultos con movimiento limitado pueden no tener acceso a los alimentos o a los tipos de alimentos adecuados.

Depresión. El sufrimiento, la soledad, la mala salud, la falta de movimiento y otros factores podrían contribuir a la depresión, lo que causa pérdida del apetito.

Alcoholismo. Demasiado alcohol puede interferir en la digestión y absorción de nutrientes. El abuso de alcohol puede conllevar a malos hábitos alimenticios y malas decisiones sobre la nutrición.

Seguimiento de la nutrición y prevención de la malnutrición

Como cuidador o hijo adulto de un adulto mayor, puedes tomar medidas para monitorear la salud nutricional, vigilar la pérdida de peso y abordar los factores de riesgo de desnutrición. Considera lo siguiente:

Monitorea el peso. Ayuda al adulto mayor a que controle su peso en casa. Mantén un registro semanal. Los cambios en la forma en que queda la ropa también pueden indicar pérdida de peso.

Observa los hábitos. Pasen juntos las horas de las comidas en casa, o durante las comidas en un hospital o centro de atención, para observar los hábitos alimenticios. Anota qué tipo de alimentos se comen y en qué cantidad.

Lleva un registro de los medicamentos. Lleva un registro de todos los medicamentos, la razón de cada medicamento, las dosis, los horarios de tratamiento y los posibles efectos secundarios.

Ayuda con los planes de comidas. Ayuda a planear comidas saludables o prepara las comidas con anticipación. Ayuda a preparar una lista de compras o a comprar juntos. Ayuda con las opciones de compra que ahorran dinero.

Utiliza los servicios locales. Comunícate con las agencias locales de servicios que ofrecen entregas de comida en el hogar, visitas a domicilio de enfermeras o dietistas, acceso a una despensa de alimentos u otros servicios de nutrición. La Agencia del Envejecimiento del Área local o un trabajador social del condado pueden proporcionar información sobre los servicios.

Convierte las comidas en eventos sociales. Pasa de visita durante la hora de comer o invita al adulto mayor a comer a tu casa ocasionalmente. Sal a comer a un restaurante con descuentos para personas mayores. Fomenta la participación en programas sociales donde los miembros de la comunidad puedan comer juntos.

Fomenta la actividad física regular. El ejercicio diario, aunque sea liviano, puede estimular el apetito y fortalecer los huesos y los músculos.

Mejorar la nutrición

Las estrategias a la hora de comer para ayudar a un adulto mayor a mantener una dieta saludable y buenos hábitos alimenticios incluyen lo siguiente:

Alimentos ricos en nutrientes. Planifica las comidas con alimentos ricos en nutrientes que incluyan una variedad de frutas y vegetales frescas, cereales integrales, pescado y carnes sin grasa.

Plantas aromáticas y especias. Usa plantas aromáticas y especias para agregar sabor a las comidas y mejorar el interés en comer. Experimenta para encontrar favoritos.

Colaciones saludables. Planea colaciones ricas en nutrientes entre comidas con frutas, vegetales o productos lácteos bajos en grasa.

Suplementos nutricionales. Usa bebidas nutritivas suplementarias para ayudar con la ingesta de calorías. Agrega claras de huevo o suero en polvo a las comidas para aumentar las proteínas sin añadir grasas saturadas.

Hablar con el médico

Habla con el médico que atiende a tu familiar acerca de las inquietudes que tengas con respecto al peso del adulto mayor, los cambios en el apetito u otras cuestiones relacionadas con la salud y la alimentación. Entre las tareas a cargo del médico, pueden incluirse las siguientes:

Controlar regularmente el peso y hacer exámenes para detectar desnutrición

Evaluar enfermedades que puedan estar afectando la pérdida de peso o la salud nutricional

Tratar las afecciones preexistentes que causan desnutrición

Cambiar una dieta restringida para la diabetes u otras enfermedades

Recomendar la ingesta diaria adecuada de calorías

Recomendar suplementos vitamínicos y minerales

Cambiar medicamentos recetados

Fuente: www.mayoclinic.org

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