Ciudad del DeporteLa motivación y la fuerza de voluntad

Octubre 19, 20200
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¿Has intentado alguna vez perder peso, sacar un promedio alto en un curso, que te escojan para formar parte de un equipo deportivo, o te has planteado algún otro reto personal?

En caso afirmativo, es posible que, como le ocurre a mucha gente, empezaras con muchas ganas, dando lo máximo de ti mismo, pero luego perdiste parte de la motivación y tuviste problemas para volverte a motivar como al principio.

¡No estás solo!

Todo el mundo se enfrenta al difícil reto de mantener la motivación cuando desea alcanzar sus objetivos. ¡Basta con que te fijes en la cantidad de personas que empiezan dietas de adelgazamiento, pierden peso y luego lo vuelven a ganar!

Lo cierto es que replantearnos las cosas, cambiar o empezar de nuevo, por pequeña que sea la faceta de nuestra vida que queramos modificar, es algo que impone. Pero no es imposible. Con el enfoque adecuado, seguro que lo puedes conseguir

Motivarse y mantener la motivación

¿Cómo mantener la motivación y seguir avanzando hacia la consecución de un objetivo? Todo es cuestión de planificar bien las cosas, tener expectativas realistas y ser perseverante. He aquí lo que necesitas hacer:

Primero, fíjate un objetivo. Empieza anotando lo que quieres conseguir: tu meta principal, lo que deseas que se haga realidad. Por ejemplo “Quiero sacar un promedio de sobresaliente en este curso” o “Quiero perder peso para la fiesta de fin de bachillerato” o incluso “Quiero participar en los Juegos Olímpicos” son metas principales porque son los objetivos últimos que la persona desea cumplir (evidentemente, algunas metas requieren más tiempo y más esfuerzo que otras). Está bien soñar a lo grande –es la forma en que mucha gente consigue lo que desea. Lo único que debes recordar es que, cuanto más ambiciosa sea la meta que te fijes, más tendrás que esforzarte para alcanzarla.

Sé específico. Es mucho más fácil planificar y alcanzar un objetivo concreto que uno vago. Supongamos que tu objetivo es perder peso. Eso es bastante vago. Concrétalo visitando un especialista y que luego de una evaluación, te indique cuánto peso perder. Te ayudará a planificar la forma de alcanzar el objetivo.

Sé realista y apóyate de especialistas y tu familia. La gente a menudo abandona sus objetivos porque sus expectativas son poco razonables. Algunos esperan perder peso y quedarse como sílfides en unas semanas en vez de en varios meses, o dejar de fumar de la noche a la mañana tras varios años de fumar como carreteros. Supongamos que quieres correr una maratón. Si intentas correr los más de 42 Km. de que consta una maratón mañana mismo sin entrenarte, es poco probable que lo logres. ¡Una persona promedio necesita un entrenamiento de cuatro meses para correr tantos kilómetros seguidos! Pero el mayor riesgo es que acabes tan agotado y te quemes tanto por el esfuerzo realizado que abandones tu sueño de correr en una maratón e, incluso, de correr en cualquier otra carrera.

Parte de la capacidad de mantener la motivación depende de ser realista sobre lo que uno puede conseguir dentro del período de tiempo que se ha fijado.

Escríbelo. Pon tu objetivo específico por escrito. Luego vuélvelo a escribir. Una y otra vez. Las investigaciones muestran que escribir un objetivo forma parte del proceso mental de comprometerse a cumplirlo. Escribe tu objetivo cada día para no perderlo de vista y para recordarte a ti mismo lo mucho que deseas alcanzarlo.

Fragméntalo en objetivos parciales. Todo cambio requiere autodisciplina. Necesitas dedicar una atención constante para no apartarte de tu propósito. Una forma de allanar el camino es dividir el objetivo en pequeños pasos.

Primero, divide tu objetivo en objetivos parciales. Anótalo en un calendario o agenda para que puedas llevar un registro de tus logros parciales.

Si tu objetivo es participar en una maratón, deberás seguir un proceso. Supongamos que estamos en el mes de febrero y la maratón se celebra en agosto –un marco de tiempo realista para prepararte. Empieza corriendo 3 Km. y ve aumentando gradualmente la distancia. Pide a un entrenador que te ayude a fijarte objetivos parciales factibles en lo que se refiere al incremento de la distancia y que te sugiera ejercicios para mejorar el rendimiento trabajando tanto la fuerza muscular como la resistencia.

El hecho de ir alcanzando frecuentemente pequeños objetivos es algo digno de celebrar. Te transmitirá confianza, seguridad en ti mismo, ánimos y motivación para seguir haciendo dieta, corriendo o haciendo lo que te hayas propuesto hacer. De modo que recompénsate por cada objetivo parcial que vayas alcanzando.

Anota también los objetivos parciales para poder hacer un seguimiento de lo que necesitas hacer, registrar los logros parciales a medida que los vayas cumpliendo y disfrutar sabiendo que te vas acercando a la gran meta. (El hecho de escribir los pasos específicos tiene otra ventaja –si notas que te flaquea la voluntad, puedes echar un vistazo a tu lista para comprobar el camino que ya llevas andado, animarte y reorientarte).

Comprueba tus progresos. Ahora que has dividido tu objetivo en una serie de objetivos parciales, comprueba tus progresos cada día.

Cuando cumplas un objetivo parcial, márcalo en tu lista. Dite a ti mismo: “¡Ya estoy a mitad de camino para lograr mi objetivo!” Recompénsate con algo que te prometiste cuando te fijaste el objetivo. ¡Saborea el éxito! Y luego piensa en cómo vas a lograr el resto de tu objetivo.

Si tienes un resbalón o te falla la voluntad, vuélvete a comprometer con tu objetivo. Si tienes un resbalón, no tires la toalla. Perdónate a ti mismo y organiza un plan para volver a retomar el camino que te llevará a tu objetivo. Date unas palmaditas en la espalda por el camino que ya llevas andado. No te machaques ni seas demasiado duro contigo, independientemente de lo que te hayas desviado del camino que te habías trazado. La mayoría de la gente tiene algún resbalón cuando intenta introducir algún cambio en su vida –es una parte natural del proceso.

El hecho de escribir las tareas diarias y los objetivos parciales también ayuda en este punto, porque, si llevas un registro de tus progresos, enseguida te darás cuenta cuando tengas un resbalón, lo que te hará más fácil retomar el camino hacia tu objetivo. Y sabrás exactamente cuándo te has salido del camino.

¿Y si tienes un resbalón tras otro? Pregúntate a tu mismo si estás realmente comprometido con tu objetivo. Si la respuesta es afirmativa, vuélvete a comprometer -y ponlo por escrito. El proceso de escribirlo todo también te puede ayudar a descubrir si estás o no realmente comprometido con un objetivo. Por ejemplo, tal vez estés más “enganchado” a la fantasía de ser una estrella del deporte que a la realidad de “sudar” para lograrlo.

Tómate los traspiés y resbalones como lecciones o recordatorios de por qué estás intentando hacer un cambio. Si te sales del plan trazado, no lo interpretes como un fracaso sino como una oportunidad para aprender algo nuevo sobre ti mismo. Supongamos que tu meta es no pelearte tanto con tu hermano o hermana. Tal vez aprendas que es mejor decir: “Ahora no puedo hablar sobre eso” y tomarte tu tiempo para tranquilizarte cuando notes que estás empezando a perder los estribos.

Mantén una actitud positiva. Imagínate o sueña cumpliendo tu objetivo. La imaginación ayuda a no perder de vista lo que uno está intentando lograr. Ayuda mucho creer que es posible. Y también podrás recuperar tu imagen mental cuando te flaquee la voluntad o sientas que te falta motivación.

El pensamiento positivo y el lenguaje interno también son buenos aliados de la motivación, al favorecer la adopción de una actitud positiva. Dite a ti mismo: “Merezco sacar un promedio de sobresaliente en este curso porque he hincado los codos” o “Seguro que me sentarán bien los pantalones cortos este verano. ¡Estoy siguiendo mi programa de ejercicios y mi dieta de adelgazamiento!”

Búscate un compañero. Otro gran estímulo es encontrar gente que te apoye y anime. Búscate un compañero para entrenar con él o alguna persona que se haya propuesto un objetivo similar al tuyo para que se puedan apoyar mutuamente. Poder contar con alguien que comparte tu objetivo puede marcar la diferencia cuando te falle la voluntad –como cuando tengas que levantarte para correr a primera hora de la mañana.

¡No tires la toalla!

Poner fin a un comportamiento insano o aprender a hacer algo nuevo y emocionante, a fin de cuentas, no es más que asumir la responsabilidad de nuestras vidas. Encontrar la motivación para hacerlo no es necesariamente fácil pero siempre es posible. Puedes mantener la motivación anotando tus objetivos, perseverando en el plan que te traces y recordándote a ti mismo qué te llevó en un principio a fijarte ese objetivo. Los cambios son emocionantes. ¡Si no, la vida sería muy aburrida! ¡Buena suerte alcanzando tus objetivos!

Kidshealth.org.es

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